Toma de decisiones: una habilidad para decidir vivir mejor

Cada momento de la vida implica una decisión, aun cuando la decisión sea permanecer en las mismas condiciones o asumir una posición pasiva de frente a las diferentes condiciones.

La toma de decisiones es una de las habilidades que puede favorecer todas las metas y proyectos que se planteen para el 2016, muchas veces se plantea una idea pero no se problematiza o no se desarrolla con todas sus etapas y queda sin concluir o incluso sin comenzar. Por tanto una buena meta para en estas fechas puede ser el trabajar esta habilidad y ayudarse con agendas, planificadores, cuadernos, pizarras o cualquier otra herramienta que colabore con el recorrido que implica realizar una elección o proyectar estas decisiones a futuro.

Para facilitar el proceso de elección, a continuación describiremos seis etapas indispensables en la toma de decisiones, es importante recorrer una por una y prestar atención a todas las valoraciones que van surgiendo en el camino:

1. Planteamiento del problema: al igual que cuando trabajamos la solución de conflictos, muchas de las habilidades comienzan por tomar consciencia, en este caso cuando se dice problema se refiere a una situación que muestra una necesidad o que se convierte en un reto. Antes de cada decisión hay un problema a resolver y para tomar la mejor elección es necesario conocerlo.

2. Análisis de los factores asociados: una vez respondida la pregunta ¿Cuál es el problema?, es necesario profundizar, y para esto hay algunas cuestionantes que pueden ser de ayuda, tales como: ¿Qué ha hecho que el problema sea de esta forma? ¿Qué condiciones mantienen la situación de tal forma? ¿Hay más personas involucradas? ¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos de la situación actual? ¿Qué se desea cambiar de la situación presente?

3. Descripción de las posibles decisiones: esta etapa es muy importante, pues muchas veces solo se observan unas cuantas posibles soluciones pero usualmente hay más opciones de las que a simple vista se pueden asumir. Es también útil poner decisiones extremistas para comparar con las que se tienen, pues a veces los extremos ayudan a ponderar mejor cuál es la dimensión de la situación. Por ejemplo una decisión podría ser renunciar al trabajo (aunque en el fondo ya se considere que esta no se va a tomar), así al estar en la etapa 4 se podrá valorar más el solo hecho de tener ese trabajo y por qué es un pro o un contra abandonarlo.

4. Evaluación de pro y contra de cada decisión: para esta etapa suele ser útil llevarla a cabo con otras personas que puedan ayudar a evaluar, muchas veces la evaluación puede estar sesgada y más bien dejar por fuera factores a favor o en contra que otras personas pueden ayudar a encontrar. Es importante tomar en cuenta aspectos como: prioridades personales, inversión de tiempo o dinero, factibilidad de las ideas, recursos disponibles, las consecuencias para otras personas cercanas, integridad personal y la de terceros, entre otras. Conviene también realizar de previo una lista de los factores que se evaluarán para comparar a partir de estos las decisiones.

5. Tomar una decisión: ya conocidos los pro y contra, se puede dar valor a cada uno de ellos y comparar las opciones para optar por una, se pueden ir descartando hasta dejar las más aceptables y de nuevo volver a la etapa 4, o inclusive volver a repasar todo el proceso para tener mayor claridad.

Seguimiento a la solución: finalmente cuando ya se tomó la decisión es importante seguir evaluando y dando seguimiento, pues siempre es un buen momento para tomar una nueva decisión que mejore la anterior.

Para conocer más sobre el tema y realizar un test que pueda ayudar a conocer cuál es la forma en la que cada uno toma decisiones se puede consultar en: http://bit.ly/1QOYFs7