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Manejo de emociones: sentir y vivir bien

Desde el nacimiento, el ser humano posee una serie de emociones básicas, podríamos llamar instintivas, que se van desarrollando y vinculando conforme pasan los años hasta desarrollar otras emociones secundarias o más complejas. Las emociones han sido bastante estudiadas durante los últimas décadas, uno de los aportes más importantes fue realizado por el psicólogo Paul Ekman, quien investigó en diversas culturas y descubrió por medio del estudio de expresiones faciales que existían emociones que eran universales e innatas; entre estas señaló: alegría, enojo, miedo, asco, tristeza y sorpresa; y que eran reconocidas e identificadas en todas las culturas estudiadas.

A partir de ese estudio se ha postulado que esas emociones más primitivas son la base para configurar otras respuestas emocionales más complejas y cargadas de aprendizaje social, tales como orgullo, felicidad, ansiedad, admiración, culpa, indignación, compasión, simpatía, desprecio, entre otras. Según las experiencias que se van teniendo a lo largo de la vida las personas asocian las emociones con eventos concretos y así se comienza a generar una forma de responder a sus propias emociones.

Utilicemos un ejemplo para comprender mejor: un trabajador viene posponiendo una tarea que se debe realizar en el trabajo desde hace algunos días, sin darse cuenta la persona comienza a sentir una molestia cada mañana antes de ir a trabajar, el malestar se multiplica con otras situaciones que suceden en el ámbito personal y laboral, por tanto podría comenzar a responder agresivamente o más bien a sentir deseos de llorar y no hablar con nadie ¿Qué emociones pueden estar asociadas?

Si observamos cada uno de los escenarios en los que nos desenvolvemos, así como en el ejemplo anterior, podemos encontrar una serie de emociones, pensamientos y circunstancias entrelazadas que disponen (o indisponen) la respuesta personal frente a ellas. Probablemente la persona del ejemplo sentía de forma predominante frustración, que a la vez se asociaba al miedo de no poder cumplir la tarea, y al enojo consigo y con otros por no realizarlo; despertando también enojos anteriores no resueltos con sus compañeros de trabajo. Si este trabajador hubiese estado más consciente de sus emociones, podría haber detectado qué era lo que generaba ese malestar y podría haberse evitado conflictos, o simplemente podría haberse sentido mejor y encontrar mejores soluciones.

Por tanto, así como las otras habilidades sociales, el manejo de las emociones se vuelve indispensable para el buen desempeño en todas las áreas de la vida, y al ser un proceso que nace del aprendizaje social, puede ser reaprendido para tener una mejor respuesta. Ante esto cabe decir que el problema que nos atañe no son las emociones per sé, sino más bien la forma en la que se responde a ellas, pues sea cual sea la emoción, si ésta no se logra dominar, su respuesta emocional puede llegar a desbordar a la persona e incidir en sus procesos cognitivos, como por ejemplo la toma de decisiones.

Para comenzar a aprender a manejar las emociones, hay seis tips que pueden ser de gran ayuda:

1. Reconozca cuáles son sus emociones: muchas veces se puede disfrazar el miedo con el enojo, o se utiliza la burla para evadir la vergüenza, por esto una de los pasos más importante es aprender a nombrar las emociones y saber cuáles surgen en los diferentes momentos.

2. Conozca sus límites: todos tenemos situaciones que nos llevan al borde, por eso hay que comprender en qué momentos nuestra respuesta va a ser impulsiva o simplemente dejamos de razonar claramente, para así evitar exponerse a este tipo de situaciones o aprender a manejarlas de diferente manera.

3. Retírese del espacio: esta acción puede ser una oportunidad para cuidar las relaciones o sencillamente para tomar aire y poder responder con mayor tranquilidad, siempre se puede excusar para ir al baño, salir un momento, o esperar a que baje la emoción para buscar una mejor respuesta.

4. Aprenda técnicas de relajación: ya que las emociones tienen toda una base fisiológica, la autorregulación física colabora con el manejo de ellas, por tanto aprender a respirar, destensar los músculos y utilizar imágenes mentales puede ser de gran ayuda para el manejo de las emociones. Le invitamos a aprender más consultando el siguiente link.

5. Realice ejercicio y coma saludablemente: todo el cuerpo se ve afectado por las emociones, por eso un cuerpo saludable tiene una mejor disposición al manejo de las emociones, además ayuda a canalizar toda la energía que se genera durante el día.

6. Organice equilibradamente su tiempo: muchas veces las emociones son señales de alerta de que se está invirtiendo demasiado tiempo en una sola actividad, busque fortalecer todas las áreas de su vida, teniendo momentos de esparcimiento y organizando bien su tiempo para evitar que una sola actividad consuma toda su energía.

Le invitamos también a explorar cuál es su forma de manejar sus emociones realizando el test que se encuentra en el siguiente link.