Los 8 elementos de la comunicación no verbal

La comunicación es una habilidad fundamental en la vida de los ser humanos, pues por medio de ella se logra interactuar con el entorno. La combinación entre el lenguaje verbal y corporal permite que los mensajes transmitidos sean mucho más claros por la intencionalidad que se les impregna.

En lo que respecta al ambiente laboral, un adecuado manejo del lenguaje corporal constituye una herramienta valiosa que nutre el discurso y refleja seguridad; es de vital importancia para conversaciones, reuniones, entrevistas y exposiciones.

El lenguaje corporal comprende desde los gestos, movimientos de manos, miradas, posturas y actitudes, las cuales en conjunto generan o no empatía con el receptor del mensaje. Es por eso que las organizaciones se interesan cada día más en que los colaboradores desarrollen formas más efectivas de comunicarse, de liderar los equipos de trabajo, de tratar a los usuarios, de atender quejas y reclamos, y de expresar sus necesidades, sugerencias y opiniones de la mejor forma.

Albert Mehrabian fue uno de los primeros científicos en interesarse por la comunicación no verbal y se dedicó a estudiar la incidencia que tiene la manera de comunicar las ideas sobre la interpretación del mensaje. Uno de los resultados más relevantes que expuso fue que sólo el 7% del mensaje emitido cobra sentido a través de las palabras y un 93% está influenciado por el lenguaje corporal.

Un claro ejemplo de lo anterior, se visualiza cuando se programa una reunión o entrevista y una de las personas hace esperar a la otra. Aunque sea en forma indirecta, se está emitiendo y recibiendo un mensaje no verbal, “el tiempo de la persona que llega tarde es más valioso”, lo cual es leído como una falta de respeto hacia el otro.

Aunado a lo anterior, es importante destacar que el lenguaje corporal responde a una estructura muy profunda de comunicación, la cual está estrechamente vinculada con las emociones, por tanto, cuando nos comunicamos entran en juego una serie de emociones que si no se saben controlar, podrían distorsionar el mensaje original.

El control de las emociones, encuentra su origen en un tema que se ha tratado con anterioridad; inteligencia emocional, la cual resulta fundamental para expresarse de manera idónea.

Otro punto medular para comprender el lenguaje corporal, es que un conjunto de gestos comunican un mensaje. Un ejemplo típico de lo anterior es cuando una persona llega tarde al trabajo, y su jefe le pregunta qué le pasó. La persona parece congruente y tranquila al responder. Justo cuando menciona dónde estaba, mira para otro lado, desviando la atención de la pregunta hecha. Este gesto se conoce como reflejo condicionado y se utiliza desde la niñez, cuando muchos jugaban a esconderse y si se tapaban los ojos, se creía que el otro no lo podía ver, algo similar ocurre con este reflejo, el cual se muestra con un simple movimiento de ojos.

Ahora bien, ante las típicas situaciones que ocurren en el ambiente laboral, se debe realizar un análisis integral de la expresión gestual y verbal del mensaje, para poder interpretarlo de la mejor manera, sin distorsionar con la percepción lo que se tiene en frente.

Algunos de los puntos más significativos para establecer una comunicación adecuada en el entorno laboral son:

  • Mirada: mantener contacto visual y expresar por medio de la mirada, demuestra seguridad en las ideas que se están emitiendo.
  • Postura: es recomendable mantener una postura erguida durante toda la sesión de trabajo y con los pies abiertos. Las posturas cerradas o brazos cruzados reflejan poca apertura y escasa escucha activa.
  • Espacio: buscar un lugar cómodo y acogedor, para establecer contacto con todas las personas.
  • Sonrisa: muestra empatía en situaciones con las que está de acuerdo, se debe utilizar con medida, ya que en exceso podría reflejar nerviosismo o inseguridad.
  • Silencio: los momentos de pausa no deben ser muy prolongados para no perder el contacto con los receptores.
  • Gestos: establecer coherencia entre el rostro y el diálogo. Si va a realizar movimientos enfáticos, hágalos con la mano abierta y sin señalar.
  • Voz: utilizar cambios de entonación de acuerdo al énfasis que quiera otorgar, hablar a un buen ritmo y evitar muletillas.

Para ampliar este tema, se recomienda ahondar en la Sinergología, que es la disciplina que estudia el lenguaje no verbal.