Procrastinar: un hábito muy común que se debe evitar

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Tal vez usted sea de esas personas que sin darse cuenta se saturan de tareas y se preguntan ¿En qué momento tengo tanto que hacer?, ¿Por qué siempre me pasa esto?, o probablemente sea de las personas que dejan las cosas “para después”.

Bajo este escenario es muy común estresarse, y aunque se tengan las ganas de alcanzar varios objetivos a la vez, posponer puede convertirse en un hábito. Hoy compartiremos algunos consejos para que esto no suceda y deje de procrastinar. Empecemos por definir este concepto.

¿Qué es procrastinar?

Procrastinar es la acción de postergar, posponer o retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, pero que se sustituyen por otras más agradables, e incluso, irrelevantes.

Funciona así: en el momento en que se tiene en mente alguna tarea que se debe hacer, de repente aparece otra que gana relevancia; desde devolver una llamada, responder un correo u ordenar el escrito; se piensan o pronuncian las palabras “después” o “ya ahorita”, y además, no planificamos cuáles tareas son más importantes y cuándo las vamos a realizar, estamos haciendo un buen manejo del tiempo.

¿Por qué desarrollamos el hábito de procrastinar?

  • Una recompensa inmediata: puede resultar más reconfortante ver la televisión, escuchar música o cualquier otro pasatiempo que iniciar la rutina de ejercicios, por ejemplo.
  • Sobreestimamos nuestra productividad en el futuro: se piensa que está bien dejar las cosas para después, porque solo es cuestión de hacerlo “en un rato” y después saldrá el momento para hacerlo. Sin embargo, en el futuro no empezará con las tareas si continúa con ese pensamiento.
  • Miedo: nos puede causar temor hacer algo importante y lo intercambiamos por algo sencillo y seguro en su lugar.

El ciclo de la procrastinación

  • Primera etapa: se percibe incomodidad frente a la tarea.
  • Segunda etapa: para compensarlo, se busca otra actividad menos relevante para hacer.
  • Tercera etapa: Se recuerda la tarea y se retrocede a la primera etapa. Aquí aparecen todas excusas posibles para no hacer el deber.

¿Qué hacer para dejar de procrastinar?

Para salir de este bucle o ciclo es necesario plantearse cómo mejorar la situación. Recuerde que la procrastinación le puede dejar mal posicionado frente a sus compañeros de trabajo, amigos y familiares, y aún más preocupante, puede afectar su productividad y autoestima. Por lo que es bueno tomar medidas para controlarla. Estos consejos o recomendaciones le pueden ser de utilidad para evitar hacer de la procastinación un hábito:

  • Identifique las tareas que no quiere realizar: si se conoce lo suficiente podrá saber qué le resulta menos reconfortante. Una vez identificado, podrá evaluar las acciones a tomar para evitar su postergació
  • Establezca prioridades: si sabe cuáles son sus prioridades, probablemente tendrá en mente la ruta a seguir para atenderlas y alcanzar sus metas. Por lo que no tendrá oportunidad de desviar sus esfuerzos en acciones menos importantes o que no lo conduzcan a ellas.
  • Responsabilícese: de nada sirve tener las tareas claras y anotadas en diferentes lugares si usted no las realiza.
  • Cuide su ambiente de trabajo: el ambiente en el que realice sus tareas es muy importante para su productividad. Son preferibles los lugares de ambiente tranquilo, bien iluminado (ojalá con luz natural) y en los que no haya distracciones que pueda desconcentrarse.
  • Sáquele el jugo al tiempo: las tareas grandes y tediosas es mejor trabajarlas en periodos cortos. Es recomendable dividirlas en tareas más pequeñas y distribuirlas en estos lapsos. De esta manera verá los avances en lugar de preocuparse por todo lo que le falta por hacer.
  • Recompense su esfuerzo: comparta el logro de esas tareas que consideraba tan imposibles. Felicítese a sí mismo o comparta el logro con sus amigos. Esto le ayudará a mejorar su productividad.
  • Sea realista: un ritmo de trabajo arduo puede terminar agotándolo y dejándolo sin fuerzas para continuar. Lo recomendable es establecer tiempos realistas que congenien con sus actividades de ocio, vida social y familiar.
  • Asesórese: si cree que no tiene las suficientes herramientas para organizarse, puede buscar ayuda de amigos o familiares que usted considere que le pueden ayudar en su búsqueda de la organización.

Esperamos que estos consejos le hayan sido de utilidad, y si aún no ha establecido sus prioridades o requiere algunas herramientas para organizarse, puede encontrar algunas opciones en nuestras publicaciones anteriores.