Somos el Centro de la Universidad de Costa Rica para el fortalecimiento de las organizaciones de la administración pública, de la economía social y sin fines de lucro, mediante la investigación, la gestión del conocimiento, la consultoría/asesoría y la educación continua.
La inteligencia social: Claves para mantener interacciones exitosas en el trabajo

inteligencia-social-cicap-ucr

En artículos anteriores se han tratado temáticas que en sí mismas suponen interrelaciones entre los integrantes de una organización.

Cada proceso organizacional está enlazado a otros procesos, en los cuales los colaboradores se ven envueltos en una serie de interacciones, tanto con entes internos como externos a la organización. Por lo cual es importante desarrollar la capacidad que le permite a las personas mantener esta serie de interrelaciones de manera exitosa, a esta se le llama inteligencia social.

La inteligencia social se refiere a los procesos mentales que demandan criterios y parámetros de información útil para la interacción social, la convivencia y la gobernabilidad; así como al manejo de procesos institucionales, la gestión organizacional y los liderazgos colectivos.

Por lo tanto, la inteligencia social no permite únicamente la empatía y valoración de los distintos puntos de vista de las demás personas, sino que permite a los individuos encontrar las pautas de interacción con los otros y con el medio que se ajustan mejor a cada situación. 

Es tomando en cuenta esto, que la inteligencia social se considera un factor fundamental para la adaptación de las personas a las organizaciones, en tanto no se encontrarán interactuando únicamente con otros individuos, sino que estas interacciones son condicionadas por una serie de reglas tanto jerárquicas, como interpersonales impuestas por la organización.

Karl Albrecht, exitoso empresario alemán propone tres dimensiones de la inteligencia social, estas son:

  • Habilidades sociales:  estas incluyen cinco competencias primordiales ayudan al desarrollo de la inteligencia social. La primera es el entendimiento situacional, el cual consiste en la capacidad del individuo de discriminar la situación en la cual se encuentra y junto con otra información en su poder, determinar que pautas de reacción debe tomar. La segunda competencia es la presencia, la cual se compone de las señales verbales y no verbales que se utilizan para lograr buena comunicación, pero que también son usadas como sistema de evaluación hacia los demás. La tercera habilidad es la autenticidad del individuo. La cuarta es la claridad en la comunicación, que facilita las interacciones sociales y la identificación de sus diversos tipos. Por último, se encuentra la habilidad de la empatía, esta permite a las personas comprender e identificarse con las vivencias y sentimientos de los demás, hecho que permite reaccionar acorde a lo que esperan los demás.
  • Apreciación personal: esta dimensión es aquella en la que el individuo se evalúa a sí mismo, la percepción que los demás tienen de él y su influencia sobre los otros.
  • Estilo de interacción: es la dimensión referida a las pautas interaccionales que los individuos toman en determinados medios y situaciones. Es decir, la manera en que se comportan e interactúan con los demás en un contexto especifico, permeado por el medio en que se encuentran. En el caso de las organizaciones, los estilos de interacción están influenciados por la cultura organizacional y los niveles jerárquicos.

 

Así pues, inteligencia social se demuestra como una habilidad indispensable para el desenvolvimiento en el ambiente laboral, debido a que las personas deberán atravesar un proceso adaptativo, que se basará tanto en su entendimiento de los otros individuos, como en las reglas y pautas impuestas por el contexto organizacional y social.

Para ahondar en esta temática se puede consultar el artículo “Inteligencia social: una aproximación desde la gestión de la organización” de Triana y Forero (2006), el cual puede ser encontrado en el siguiente enlace.