La innovación social en el sector público

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Sabemos desde hace mucho tiempo que la innovación no es un paradigma exclusivo del sector privado, asociado al conocimiento científico ni directamente relacionado con impactos económicos. Así, la definición de la Fundación Cotec para la Innovación nos clarifica que: La Innovación es todo CAMBIO (no solo tecnológico) basado en CONOCIMIENTO (no solo científico) que aporte VALOR (no solo económico).

Cerrando esta introducción quiero agregar dos citas para fortalecer una tendencia que se extiende en el sector público: innovación social, (i) La innovación social es ir más allá de lo puramente económico (Cristina Garmendia, Presidenta de la Fundación Cotec) y Más del 50% de la innovación no procede de la I+D+i (Javier Echevarría, filósofo y profesor de matemáticas. Investigador del CSIC).

La innovación social encuentra su espacio en las instituciones públicas

La intención de este artículo es contribuir a que se comprenda qué es la innovación social y cuál es el desarrollo que está teniendo en el sector público. Para lograr este objetivo es necesario pasar el calendario hacia atrás y llegar al año 2011 en el que José M. Durão Barroso, el 17 marzo en un manifiesto proponía evolucionar en Europa la innovación social desde un plano teórico y de manifestaciones políticas a programas operativos en el que sitúa  (…) a la innovación, en su sentido más amplio, debe formar parte de nuestra respuesta a los retos actuales. La Innovación Social, en particular, es una oportunidad que no debemos perder para generar nuevas soluciones para conectar con los ciudadanos y para promover una mejor calidad de vida.

Así, las reflexiones y visiones de la Unión Europea sobre Innovación Social son una referencia interesante para ubicarla dentro del desarrollo de políticas públicas. Pero no es la única.

Dos años antes, en 2009, el Gobierno de Obama, precisó generar instrumentos para acometer problemas sociales que crecían a nivel internacional: el envejecimiento de la población, la mejora del medioambiente, diseñar mejores servicios públicos o incluir a la ciudadanía en las decisiones políticas eran parte de los retos para crear un mejor futuro para el país. Estos problemas no son únicos de la administración Obama, sino que tienen un importante factor común a muchas sociedades y países. Para ello, la administración de Obama puso en marcha la Oficina de Innovación Social y Participación Ciudadana.

Finlandia es otra referencia pionera en la incorporación de la innovación social dentro de sus políticas de Innovación Social y desarrollo económico. Y el País Vasco en su Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2020  incorpora a la innovación social con un espacio propio.

Son algunos ejemplos de cómo la Innovación Social evoluciona de planteamientos teóricos o experimentales al desarrollo de programas y políticas concretas. Las instituciones públicas y el sector público debe responder a las necesidades de la sociedad y de sus administrados en clave de innovación. Y la innovación social es una forma de innovar en el territorio.

¿Qué entendemos por innovación social?

De acuerdo con la definición de la Comisión Europea, la innovación social, consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público para producir los cambios de comportamiento necesarios que resuelvan los grandes retos de la sociedad.

Responder de un modo operativo a esta definición implica que tanto el sector público como la ciudadanía se tienen que capacitar y cambiar “el chip” para ser capaces de lograr nuevas relaciones sociales y modelos de colaboración. La ciudadanía es un gran tractor de las innovaciones sociales, pero el sector público es un detonante del cambio. En este sentido, las administraciones públicas tienen que entender que sus responsabilidades no pasan únicamente por gestionar, regular, normar y relacionarse con sus administrados. Deben ser proactivas y anticiparse en propuestas a través de nuevas formas de relación con su entorno y con su sociedad civil más inmediata.

El sector público tiene que contribuir a la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía. Al igual que en el sector privado, en el sector financiero o en el mundo de las startups, las administraciones públicas se tienen que cuestionar cómo pueden contribuir de un modo proactivo a escenarios innovadores siendo promotores de innovación social.

El sector privado también está incorporando y familiarizándose con procesos de innovación social. Pero lo dejamos para otro artículo, ya que desde aquí, hoy, queremos poner el foco en innovación social y sector público.


Paco Prieto es consultor internacional especializado en política de sociedad de la información e innovación social. Certificado en metodologías como Lego Serious Play, Pensamiento Creativo para la Solución de Problemas y Design Thinking. Escribe habitualmente en su blog “La Servilleta”. 

Linkedin: https://www.linkedin.com/in/pacoprieto