Inteligencia emocional: nuevos hallazgos en el ambiente laboral

grupo de personas trabajando en conjunto

La inteligencia emocional se define como la habilidad para  comprender los diferentes estados emocionales de las demás personas así como los propios. Estos se construyen en los diferentes escenarios sociales en los que las personas se desenvuelven, uno de ellos es el contexto laboral, en el cual hay presencia de múltiples factores de carácter personal, social, cultural y laboral. Dicha comprensión conlleva al establecimiento de mejores relaciones laborales en los espacios de trabajo.

Daniel Goleman, uno de los científicos que se ha dedicado al estudio de la inteligencia emocional, definió las competencias fundamentales de este tipo de inteligencia, entre las que destacan: conciencia emocional, autoevaluación emocional, adaptabilidad, autocontrol, confiabilidad, orientación al logro, innovación, compromiso, iniciativa, comunicación, autoconfianza, trabajo en equipo, entre otras.

En los últimos años, se ha ampliado la investigación y campos de aplicación de la  inteligencia emocional en diferentes ámbitos como el educativo, familiar, salud, y el laboral, a continuación se describen algunos de los principales hallazgos en el plano laboral.

Influencia de la inteligencia emocional en la cultura organizacional

Se viene desarrollando una fuerte tendencia que coloca énfasis en la gestión emocional como aspecto vital para los procesos laborales de desarrollo individual y colectivo, teniendo como punto de partida que los cambios tecnológicos y económicos han modificado los modelos de trabajo, así como la naturaleza de las relaciones laborales. En ese sentido se propone que los líderes de las organizaciones, enfoquen su comportamiento hacia una mayor consideración, reconocimiento y manejo de las emociones ajenas y propias, fortaleciendo dentro de la organización los procesos de adaptabilidad a los cambios.

Así mismo, según Edgar Schein, doctor en psicología social de la Universidad de Harvard, la cultura organizacional es un “patrón de asunciones básicas que un grupo de individuos ha inventado, descubierto o desarrollado durante su aprendizaje para manejar sus problemas de adaptación externa e integración interna”. Partiendo de lo anterior, es fundamental reconocer los tipos de cultura dentro de la organización con el fin de identificar la forma de regulación emocional que tienen los miembros, así como las herramientas con las que cuentan para establecer vínculos, resolver problemas y desarrollarse en el ámbito laboral.

Inteligencia emocional para una administración innovadora

Aunado al reconocimiento de las culturas dentro de la organización, resulta fundamental que aquellas personas a cargo de la administración de la organización, sigan apuntando hacia el conocimiento de su personal. Esto por medio de:

  • El desarrollo de estrategias para destacar los talentos de los colaboradores
  • La realización de acciones de empoderamiento para el adecuado proceso de introducción y desarrollo de dichos talentos.
  • El impulso de pequeños y medianos proyectos, los cuales sean liderados por los colaboradores aprovechar los talentos descubiertos.

 

Aplicación de la inteligencia emocional en los procesos de cambio

Existen varios factores de la inteligencia emocional que se convierten en favorables o no, para la manera de reaccionar ante los cambios. Por medio de una nueva tendencia llamada Moldes Mentales, un grupo de investigadores de la Universidad de la Laguna, España, logró identificar en 43 colaboradores, cuáles son los factores que influyen en la forma de pensar, actuar y sentir ante los cambios organizacionales.

En este sentido, se logró identificar que en la eficacia del cambio intervienen:

  • Factores estructurales: los cuales están asociados a la transparencia en los aspectos que se desean cambiar en la organización, teniendo claro los objetivos que se pretenden con el cambio, la metodología o estrategia que se utilizará, definición del tiempo que tardará la implementación de dicho cambio, y contemplación de las resistencias que se pueden dar en el proceso, con el fin de ejecutar planes alternos que disminuyan el impacto en los equipos de trabajo.
  • Factores personales: tratando de identificar las fortalezas y puntos de mejora en los colaboradores, previendo cómo éstos pueden influir en que se conviertan en agentes de cambio, motivando al resto del equipo y facilitando el proceso de adaptabilidad o por el contrario si son personas con un alto grado de resistencia al mismo.
  • Factores de índole contextual: donde el ambiente y las condiciones que ofrezca la organización sean las más favorables para asimilar el cambio, por ejemplo, si uno de los cambios que se desean implementar en la organización es homologar la hora de almuerzo de los colaboradores, con el objetivo de que éstos compartan con el resto de compañeros de otros departamentos, el factor contextual se vuelve fundamental, en tanto la organización deberá plantear estrategias para que esa hora de almuerzo sea amena, donde el espacio de comedor esté equipado con sillas, mesas, microondas, refrigeradores, y demás equipo necesario para toda la organización,  de manera tal que puedan sentirse cómodos, ofrecer diferentes opciones de alimentación acorde a las necesidades del personal, entre otros, que colaboren a que ese cambio no sea percibido como una imposición, sino como una oportunidad de conocimiento entre el personal.

 

INNOVAR, la revista de ciencias administrativas y sociales de la Universidad Nacional de Colombia, amplía este tema con su artículo: “Orígenes, evolución y modelos de inteligencia emocional”.