Fases de la implementación de alianzas público-privadas

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En el artículo anterior se abordó la temática de la responsabilidad social en el sector público y cómo esta implica un compromiso para la formulación y alcance de objetivos con impacto económico, social y ambiental. Sin embargo, los impactos de ese esfuerzo pueden ser mayores si se unen las fortalezas y aprendizajes del sector privado.

Históricamente las instituciones públicas y las empresas privadas han trabajado para resolver las necesidades de la población desde diferentes ámbitos y de manera separada. No obstante, en la última década ha tomado fuerza la cooperación entre ambos sectores, generando grandes avances en el rango de impacto y la calidad de las intervenciones institucionales.

Las alianzas público-privadas se pueden comprender como la confluencia integral de todos los sectores para dar soluciones a problemas de manera conjunta con compromiso moral, social y ético.

El modelo permite llevar a cabo proyectos, programas y prestar servicios que tradicionalmente han sido proyectados y suministrados por las administraciones públicas; como por ejemplo servicios sociales, abastecimiento de servicios públicos, construcción de infraestructura, entre otros. Asimismo, formaliza y legitima a las empresas como actores protagonistas en la lucha contra la pobreza y el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

A continuación, se exponen cinco fases fundamentales para la creación y consecución de alianzas público-privadas, bajo la propuesta elaborada por la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Centro Colombiano de Responsabilidad Social:

  • Primera fase: en esta se identifica el problema u oportunidad de intervención por parte de los interesados en formar la alianza, en un espacio social y un momento específico. Con base a esta identificación surge el “espacio” para crear la alianza. Posteriormente se ahonda en la temática y se identifican los distintos intereses y actores sociales involucrados.
  • Segunda fase: se armonizan los intereses de las partes interesadas en la alianza y se procede a definir claramente el problema o situación a abordar y el aporte específico de cada una de las partes.
  • Tercera fase: durante esta fase se realiza una definición de estructura administrativa, los roles, responsabilidades y aportes   de cada institución participante de la alianza. Se incluye un planteamiento de metas y los indicadores de seguimiento.  Se realiza además un cronograma de la intervención para mantener controlado el ritmo y los tiempos de la misma.
  • Cuarta fase: se da el proceso de implementación de la alianza, en el cual se ponen en ejecución las distintas actividades y metodologías previamente planteadas para la consecución de los objetivos.
  • Quinta fase: en esta fase final se realizan tres procedimientos fundamentales. Primero el seguimiento, en el cual las partes miden y monitorean el éxito y el avance e implementación de sus acciones. Luego la evaluación, en la cual, tal y como lo indica su nombre se da la medición de los logros alcanzados durante la intervención. Y por último la comunicación transparente y multidireccional; lo que permite y facilita la toma de decisiones de los diferentes participantes, con el fin de realizar ajustes, mejoras y, así, poder establecer mecanismos para institucionalizar la alianza, o de no ser fructífera, terminarla.

Para más información acerca de las alianzas público privadas se invita a acceder al siguiente enlace.