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Escucha activa: aprender a escuchar a los otros

Piense en las últimas tres conversaciones que haya tenido, no importa si fue con la familia, con un compañero del trabajo o con un amigo, de todas esas conversaciones ¿Recuerda lo que la otra persona decía? ¿Quién hablaba más? ¿Tenía usted interés en lo que la otra persona estaba comunicando? ¿Hacía usted alguna otra cosa a parte de escucharle? ¿Le miraba a los ojos? Todas estas preguntas están relacionadas con la escucha activa, pues en primer lugar es necesario estar presentes activamente, no de forma pasiva y para esto es necesario observar la forma en la que escuchamos a los otros.

Al igual que en la comunicación, nuestra forma de escuchar puede variar por muchas razones, en especial por el grado de interés que se tenga sobre la comunicación que se está llevando a cabo. Por tanto, no es lo mismo escuchar una buena noticia que una llamada de atención.

Muchos suelen hacer la distinción entre escuchar y oír, y se quedan con esta diferencia para evaluar su forma de atender a lo que otros tienen que decir, pero el término escucha activa enfatiza aún más el aspecto de la atención y la devolución que hacemos cuando estamos en medio de una conversación.

Hay cinco elementos principales que pueden ser de ayuda para comprender mejor qué es la escucha activa:

1- ATENCIÓN: la atención suele definir hacia dónde dirigimos nuestra actividad mental, al escuchar activamente se busca atender principalmente a lo que los otros nos están diciendo. Para esto se puede tomar en cuenta aspectos como mirar a los ojos a las otras personas, esto demuestra interés y permite que se establezca una relación más directa que favorece el diálogo; y reconocer cuáles estímulos pueden ser distractores y buscar la manera de reducir su impacto. Por ejemplo, el uso del celular durante una conversación divide la atención de las personas, por lo que es útil poner el teléfono en silencio y apartarlo. Amismo, puede ser difícil concentrarse en un ambiente específico, por tanto podría ser de utilidad buscar un espacio más reservado que permita focalizar la atención hacia el otro.

2- CONTROL EMOCIONAL: dependiendo de cuál sea el tono del diálogo, muchas veces las emociones pueden ser distractores, o ser un impulso para hablar mucho y no permitir que el otro se exprese. Para esto es necesario tener un buen control emocional y saber reconocer cuáles son los mejores momentos para entablar una conversación. En algunas ocasiones hay variables externas que no se pueden intervenir y se debe participar de una conversación que no se puede postponer. Ante estas situaciones es necesario aprender a mantenerse ecuánime para saber escuchar, tema que trabajaremos en otra publicación sobre el manejo de emociones.

3- PARAFRASEO: cuando las conversaciones son largas y el mensaje es complejo, es conveniente repetir algunas frases o preguntar si lo que se está entendiendo es así para seguir el hilo de la comunicación, por ejemplo: – Entonces, ¿Lo que usted quiere decirme es que prefiere que le de prioridad al informe? – Exacto. Hay que tener cuidado de no utilizar demasiado este aspecto pues podría ser incómodo para el interlocutor que le pregunten mucho durante una conversación, es una técnica que hay que reservar para momentos en los que realmente se necesita clarificar el mensaje.

4- INTERPRETACIÓN DE LENGUAJE CORPORAL: es necesario comenzar a conocer el universo del lenguaje corporal para ser un buen escucha. Existen muchas herramientas para aprender a interpretar más sobre los gestos de los demás, en el siguiente link se puede encontrar algunos tips para comenzar a leer la comunicación no verbal.

5- FEEDBACK: es muy importante mostrar a la otra persona que se le está escuchando, para esto se pueden hacer pequeños gestos como asentir, exclamaciones como “ajá” o “umhu”, hasta reflejar las emociones, por ejemplo sonreír cuando el otro sonríe, mantenerse serio cuando el tema lo requiere. Otra posibilidad es hacer preguntas para profundizar en algún tema particular, devolver una opinión o brindar una respuesta a lo que la otra persona está expresando.

Con estos cinco elementos se puede comenzar a trabajar esta habilidad, de igual forma les compartimos otro enlace en el que puede encontrar algunos ejercicios para mejorar su atención.