Conciencia política: una habilidad que se debe desarrollar

Como se ha abordado en artículos anteriores, la inteligencia emocional se compone de varias aristas y una de ellas es la conciencia política, la cual es definida por la psicóloga Carmen García Núñez, como una habilidad social propia de la inteligencia emocional, que permite interpretar las corrientes emocionales de un grupo de personas y sus relaciones de poder. Este último punto se vuelve relevante, pues dichas relaciones son comunes en las organizaciones.

Argumenta García que, quienes poseen esta habilidad logran entre otras cosas, comprender las relaciones de poder que se desarrollan en su entorno laboral y detectar líderes de opinión para generar acciones conjuntas entre personas de diferentes corrientes de pensamiento.

Por otro lado, Goleman, científico especializado en inteligencia emocional, menciona que la conciencia política implica una toma de “doble conciencia”, donde cada sujeto logra identificar corrientes sociales y políticas de las personas que no las muestran con facilidad.

En este sentido Goleman, caracteriza los principales comportamientos de quienes poseen dicha competencia emocional:

  • Identifican con facilidad y alertan sobre las relaciones de poder que se desarrollan en un grupo de individuos y podrían afectar a la organización.
  • Reconocen las redes sociales con mayor influencia y sus respectivas relaciones de poder.
  • Comprenden las principales corrientes de pensamiento que abarcan la visión y conducta de los colaboradores de la organización.
  • Realizan una adecuada lectura del contexto organizacional y la realidad externa en el que se desenvuelve.

Por sus características, y al ser una habilidad fundamental de la inteligencia emocional, el término “conciencia política” ha tomado otros nombres y se ha conocido recientemente como “conciencia organizativa”. Partiendo de esta concepción, dicha habilidad resulta medular en la constitución de redes sociales-laborales dentro de las organizaciones y conlleva la formación de grupos de interés que coinciden en formas de pensar y de actuar.

Comprender dicho concepto es de suma importancia en la medida que permite entender muchas de las formas de jerarquización macro y micro sociales de la organización.

De acuerdo con García Nuñez, la utilidad de la conciencia política radica en que:

  • Los individuos logran conocer e interactuar con las diferentes redes sociales-laborales que existen a nivel organizacional, y conocen lo que ocurre internamente.
  • A través de la empatía emocional y el autocontrol, tienen la capacidad para considerar todos los puntos de vista y posturas, inclusive aquellas que se contraponen. Este punto refleja una gran sensibilidad política, que le permite al sujeto estar cerca de todas las posturas de una forma neutral.
  • Su experiencia dentro de la organización se basa en la sabiduría política, una noción que define Goleman como aquella que permite comprender ampliamente la dinámica institucional, y así conocer de forma oportuna cuestiones delicadas de carácter político y laboral que podrían afectar a la institución.

Con respecto a este último punto es importante tomar en consideración que al igual que la inteligencia emocional, la sensibilidad política es una aptitud que se debe explorar y desarrollar de forma constante, ya que es muy común encontrar dentro de las organizaciones un desinterés en este tema, por lo que se debe mantener una dinámica que promueva una agudeza social y política dentro de la institución.

Aunado a esto, también se deben fortalecer las vías de comunicación e interacción entre los integrantes de los diversos grupos, ya que la habilidad para tomar conciencia de las formas de pensamiento de aquellos que asumen roles directivos o to­man las decisiones, va a depender del nivel de empatía que se tenga entre los colaboradores.

El fin último de la conciencia política, es poder mirar los diferentes puntos de vista de manera objetiva, tratando de armonizarlos y lograr conciliación, sin imponer ni permitir imposiciones de cualquier índole. Esta forma de inteligencia emocional, no solo permite tener una visión panorámica de las diferentes realidades organizacionales, sino que constituye además una herramienta fundamental para la resolución de conflictos organizaciones.