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Comunicación asertiva: expresarse para crecer

Una de las habilidades que más se busca en una organización es la capacidad de comunicarse de forma asertiva, esta habilidad es la base para muchas otras, y favorece de diversas maneras el desempeño laboral y las relaciones interpersonales. Partiendo de que las habilidades son aprendidas y que se pueden mejorar a pesar del paso del tiempo, todas las personas tienen la posibilidad de cambiar sus hábitos de comunicación y llegar a ser asertivos.

Para esto, en primer lugar, es necesario reconocer cuál es el estilo de comunicación que se utiliza en los diferentes contextos. En el ámbito familiar, con los amigos, en el trabajo o con la pareja, hay necesidades de comunicación diferentes. Por lo tanto, para hablar de comunicación asertiva hace falta reconocer los estilos de comunicación existentes.

El estilo de comunicación se puede observar más claramente cuando la persona está frente a una situación conflictiva, pensemos un ejemplo sencillo para aprender a reconocerlo: la persona está en un restaurante, pide una orden específica y se la entregan de forma incorrecta, ¿Cuál es su respuesta? Si el estilo de comunicación es pasivo, prefiere aceptar la comida que le entregaron para “no hacer problemas”, si más bien es un estilo agresivo dice palabras violentas, levanta su tono de voz, señala al que se equivocó, e impone lo que desea. En cambio, si la forma de comunicarse es asertiva, explica que eso no es lo que solicitó, sin utilizar métodos agresivos, buscando la mejor solución a la situación.

El estilo más fácil de reconocer es el agresivo, esto porque usualmente hay confrontaciones con las personas que están en su entorno y se utilizan tonos de voz altos que pueden llegar a ser gritos, se usa la fuerza y también la burla para humillar. Sin embargo, en muchos casos quienes lo reconocen son los otros y no quién ejecuta las acciones violentas. Recordemos que la violencia no se da solo en la dimensión física, sino que puede darse de forma verbal e inclusive, con la aparición de las nuevas tecnologías, a través de imágenes o frases en las redes sociales.

En el caso de la comunicación pasiva, la persona más bien se mantiene al margen de los espacios comunicativos, no suele expresar sus emociones ni toma una posición; o cuando habla trata de hacerlo sin molestar a los demás, en algunos casos es común que utilice estrategias para evadir entablar conversaciones. Muchas veces se confunde este estilo con el asertivo, ya que se piensa que mientras no haya agresividad se tiene un buen manejo de la comunicación, cuando en realidad esta forma de comunicarse contribuye a otro tipo de conflictos. Algunos de sus efectos negativos son la falta de información, la generación de confusión y las malas interpretaciones; además muchas veces esto permite que se violenten los derechos de las personas.

Finalmente el estilo asertivo tiene cuatro características principales:

  1. La persona tiene la capacidad de expresar sus emociones y pensamientos.
  2. Mantiene una escucha activa, habilidad que revisaremos la próxima semana.
  3. Toma una posición con respecto a un tema, sin imponer las propias ideas, teniendo flexibilidad para cambiar de opinión o discutir abiertamente sobre los puntos de los que trata el mensaje comunicativo.
  4. Se llega a puntos de acuerdos con los otros, se busca siempre una solución que respete los derechos sin utilizar la violencia.

Si desea conocer cuál es su estilo de comunicación puede acceder el siguiente link y descargar desde su computadora un test para conocer mejor su forma de comunicarse.

Le invitamos también a observar constantemente la forma en la que se comunica y por supuesto a crecer expresándose asertivamente.