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Autorregulación: Una competencia clave para el teletrabajo
autorregulación para el teletrabajo

Foto: Shutterstock

Como se ha abordado en artículos pasados, la inteligencia emocional constituye un pilar fundamental para el sano ejercicio de las funciones laborales. En la medida que se desarrolle más esta competencia, los colaboradores podrán alcanzar sus objetivos de una forma óptima y de manera consciente.

Una de las extensiones de la inteligencia emocional son los procesos de autorregulación, éstos son mecanismos que utilizan los seres humanos para regularse a sí mismos de forma consciente, voluntaria y controlada. Dichos mecanismos son utilizados a diario no solo en el ámbito laboral, sino que forman parte de los procesos fundamentales de la vida en familia, en comunidad y demás círculos sociales.

Un claro ejemplo de esto se desarrolla en las familias que se distribuyen de forma equitativa las labores del hogar, donde tanto padre, madre e hijos colaboran para que los quehaceres no recaigan sobre una única persona; existe entonces un proceso de autorregulación donde cada miembro de la familia conoce su rol y sus tiempos para llevar a cabo su tarea.

Ahora bien, en el contexto laboral, en el caso específico del teletrabajo, los procesos autorregulatorios, son fundamentales en tanto los colaboradores están conscientes de sus responsabilidades, sin necesidad de estímulos externos que los impulsen a realizar las tareas asignadas.

El teletrabajo requiere de esa capacidad de autorregulación, para que los colaboradores, sin importar que estén en su casa u otro lugar que les proporcione comodidad, puedan llevar a cabo las mismas funciones que realizarían en la organización. En este caso, las personas deben administrar de manera efectiva el tiempo y cumplir con los objetivos planteados, mientras que la organización se enfoca en los resultados obtenidos, más allá del espacio o circunstancias en qué se ha realizado dicha labor.

La autorregulación emocional

Para laborar bajo este esquema de trabajo, la autorregulación emocional es vital, y se desarrolla en la medida en que la persona tenga la inteligencia emocional necesaria para hacer frente a las diferentes situaciones que se presenten en su vida laboral.

Tal y como se ha mencionado en ocasiones anteriores, es fundamental realizar constantes y profundos procesos de autoconocimiento e internalización que faciliten el descubrimiento de las fortalezas y debilidades propias. Esto debido a que el desarrollo de la autorregulación toma mucha más importancia en tanto la persona reconoce de forma consciente cuales son las situaciones que le detonan angustia, ira, miedo, entre otras y procede de forma espontánea a autorregularse para tener control de sí mismo y de la situación que enfrenta.

A pesar de que las organizaciones cuenten con sus políticas, códigos o reglamentos que garanticen el seguimiento de los procesos de teletrabajo de sus funcionarios, es importante que los colaboradores no dependan exclusivamente de estos para realizar sus funciones de manera adecuada e íntegra. Es través de procesos de autoreflexión que deben generar sus propios mecanismos para garantizar el ejercicio de sus funciones de una forma adecuada a lo largo de su jornada laboral desde el hogar.

En este sentido, no se debe perder de vista que quienes se acojan a esta modalidad de empleo, deben tener mayor organización de sus labores y evitar distracciones para cumplir con los objetivos. En caso de no administrar su tiempo y priorizar sus tareas, el teletrabajo podría transformarse en una pesadilla, generando exceso de horas de trabajo extra, escasas relaciones interpersonales y laborales, poca movilidad física, cambios en los horarios de alimentación, entre otros factores que podrían ser perjudiciales para los colaboradores.

La cultura de la autorregulación

Por otro lado, es común que en las organizaciones se den restructuraciones a lo interno, donde es común que existan cambios en las jefaturas y los departamentos queden sin un líder establecido, bajo estas circunstancias los procesos de autorregulación son fundamentales en tanto los colaboradores no deberían requerir una figura de mando para poder cumplir con sus funciones diarias, horarios, tiempos de alimentación y demás aspectos regulatorios. Por esta razón, resulta de mucha utilidad, incluir dentro de la cultura organizacional la modalidad de teletrabajo, ya que este sistema fomenta los procesos autorregulatorios y facilita la adaptación a cambios de diferente índole

En este sentido, los procesos de autorregulación deben desarrollarse con miras a que sean parte de la cultura organizacional de cada entidad, ya que constituyen una competencia vital para el óptimo funcionamiento de las organizaciones. Quienes quieran poner en práctica esta competencia, deben tener un alto sentido de compromiso con la organización para promover iniciativas autorregulatorias por medio códigos, formación de alianzas entre departamentos, apertura para aprender y enseñar sobre las diferentes áreas de la organización, internalización de habilidades, fortalezas y aportes del personal, que estén orientados a construir y ser parte una cultura autorregulatoria que tenga como fin generar mejores prácticas organizacionales.

Aunado a lo anterior, parte del desarrollo de este tipo de proyectos es la prevención y detección oportuna de las diferentes amenazas que pueden traer abajo el esfuerzo realizado, como lo son los mecanismos de sabotaje que apuntan a la pérdida de tiempo, falta de comunicación con la organización, u otros compañeros, y horas de esfuerzo extra para cumplir con las metas propuestas.

Parte fundamental del éxito en los programas de teletrabajo, es el seguimiento de pautas que garanticen la permanencia del mismo por un tiempo prudente, como lo son el establecimiento de un horario de trabajo, ya que aunque se trabaje desde casa, es necesario mantener la misma disciplina para trabajar y establecer tiempos de descanso y alimentación.

Por otro lado, se deben evitar distractores como el contacto frecuente con el celular, televisión o redes sociales, esto hará que las horas laborales sean realmente productivas y que no se tenga que invertir tiempo extra. Aunado a esto, es importante establecer dentro de la casa un espacio fijo para trabajar, que cuente con las características necesarias para llevar a cabo las funciones como, un escritorio, silla, iluminación y ventilación adecuadas.

Por último, no se debe perder la comunicación con la organización, jefes y colaboradores,  pues siempre habrá tareas en equipo que realizar o dudas que despejar, pero sobre todo, porque el fin último del teletrabajo no es propiciar el aislamiento o perpetuar escasas relaciones humanas, sino fomentar los procesos de autorregulación en los colaboradores.