Aprender a facilitar el aprendizaje

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*Por Manuel Morales Navarro

Facilitar el aprendizaje hoy exige continua actualización

Ha sido  difícil  para la educación formal, fundamentada en  principios convencionales de aprendizaje, satisfacer la demanda educativa de la sociedad. El aprendizaje, estático, rígido, en una sola dirección, lineal, jerárquico, excluyente y desalentador de la creatividad, causó desconfianza de diversos sectores en la educación formal.

Esta insatisfacción se manifestó  con más fuerza a principios de la década de los setenta. Las fuertes críticas sobre  el aprendizaje tradicional, favorecieron la consolidación de alternativas de educación, como la no formal que abrieron en diversos ámbitos nuevas maneras de aprender, en especial el enfoque en la capacitación de adultos  para y en el trabajo.

Actualmente vivimos en una sociedad expuesta a continuos cambios en todos los aspectos. Una sociedad  globalizada, demandante de nuevas y mejores maneras de aprender, más crítica sobre las formas de relacionar la educación con el trabajo, que  busca cerrar brechas entre la  capacitación del personal y los desempeños laborales, urgida de más calidad, actualización e incremento en el rendimiento y la calidad de vida laboral.   En nuestro tiempo, aprender cada día más y transferir el conocimiento hacia la realidad es el nuevo modo de vida del siglo XXI, es la consolidación de la sociedad del conocimiento.

El aprendizaje se ha transformado en un concepto muy opuesto al que era antes.  En educación no formal enfocada  a la capacitación en y para el trabajo continuamos aprendiendo cada vez más sobre el proceso mismo del aprendizaje. Para todas las personas involucradas, facilitar el aprendizaje hoy es un desafío que implica una permanente y constantemente actualización. El aprendizaje del pasado ya no tiene futuro.

Facilitar el aprendizaje requiere nuevo enfoque en los roles de los principales actores del proceso

En el mundo del trabajo de hoy, el aprendizaje es una actividad fundamentada en la andragogía o educación de adultos, centrada en la persona participante,  más crítica, dinámica, contextualizada, que responde a problemáticas o necesidades específicas cercanas a la realidad

Un aprendizaje pleno de sentido, planificado, flexible, diferenciado que ayuda al desarrollo integral de las personas en sus contextos, provee toda clase de estímulos para posibilitar la disposición, interés y esfuerzo, y optimizar lo que ya sabe la persona participante y relacionarlo con lo nuevo, con sus experiencias previas. Un aprendizaje facilitador del mayor éxito posible.

Esta situación  revela diversos cambios significativos.  Primordialmente en la  capacitación de capital humano, en el enfoque de roles de los actores principales del proceso: participante/trabajador (estudiante) y docente facilitador(a). Algunos de los principales cambios requeridos son:

  • El participante es el eje central del aprendizaje, no el facilitador (a), por lo tanto toman la responsabilidad de aprender y se construyen alianzas entre personas participantes y facilitadoras. Los participantes son vistos como sujetos que aprenden por cuenta propia, que actúan con independencia, cuestionan la realidad, rechazan la rigidez, quieren estar informados del propósito de su aprendizaje, confían en su experiencia y conocimiento, pretenden aplicar su nuevo conocimiento en inmediato. Asimismo, aprecian la interacción con otros participantes, exigen participación activa, valoran la retroalimentación en cada etapa de aprendizaje, buscan respeto, aceptación y rechazan las actitudes paternalistas. Su principal misión es aprender.

 

  • El docente tiene el rol principal de facilitador (a) del aprendizaje mediante diversas modalidades tales como: tutor(a), mentor (a), guía, mediador(a) o asesor (a). Su responsabilidad esencial es  diseñar e implementar diversos ambientes de aprendizaje, estimulantes, cooperativos, interactivos, que contemplen la realidad y diversidad socio-laboral, optimicen las características  de las personas participantes, fomenten un espíritu positivo, productivo,  propicien, orienten las mejores  condiciones para favorecer  el aprendizaje y  satisfacer las necesidades organizacionales, ocupacionales y personales que originaron la actividad. Su principal misión es facilitar el aprendizaje. Los requerimientos en el actual escenario han llevado a un  agotamiento del rol de transmisor cumplido por el docente en la capacitación tradicional. El principal protagonista hoy del aprendizaje es la persona participante/trabajador (a).

Facilitar el aprendizaje exige  desarrollar competencias

Llama la atención que aun reconociendo la necesidad de actualizarse, cambiar rol y desarrollar nuevas competencias profesionales y laborales para facilitar el aprendizaje en las actividades de capacitación para y en el trabajo, algunas personas y organizaciones continúen con herramientas muy rudimentarias, reproduciendo el modelo tradicional de aprendizaje en el contexto laboral, restándole confianza a la inversión en el capital humano, credibilidad a la noble misión del facilitador(a) y negándole a las personas participantes el protagonismo.

Participar con éxito en la actividad del aprendizaje, y remover los obstáculos que aún hoy lo dificultan, demanda a las personas facilitadoras mejorar y desarrollar nuevas competencias en el ser,  saber, hacer.

Las competencias  que se enfatizan más en la personalidad de la persona facilitadora de aprendizajes son:

Autogestionaria de su propio crecimiento integral; reflexiva y crítica de su  práctica; alegre; apasionada por la vida, por el potencial humano, por la profesión; congruente y consistente en su vida personal; con valores y principios humanísticos; conocedora y cuestionadora de la materia, temática u ocupación en la que participa; innovadora; conocedora de modelos y estrategias actualizadas de aprendizaje; con capacidades para planear y crear climas, experiencias de aprendizaje estimulante; activa; participativa, con dominio de técnicas para diagnosticar; capaz de diseñar planes, programas, dinámicas y mediar, asesorar, acompañar y evaluar integralmente  el aprendizaje.

Cabe agregar como conclusión, que existen otros elementos a analizarse para facilitar el aprendizaje pero el más importante por ahora es priorizar el desarrollo de competencias, tener claro que no es posible hacerlo con éxito sin mejorar. Para continuar con el tema le pregunto: ¿En qué difieren y se asemejan estas situaciones a su experiencias como facilitador(as) o participante en actividades de capacitación? ¿Cómo piensa usted se aprenden mejor las capacidades para el trabajo? ¿Qué haría de otro modo como consecuencia de esta información? ¿Qué capacidades enfatizarían? y ¿Por qué desarrollar la competencia de facilitar el aprendizaje en el equipo que integra? Bienvenidos (as) al mundo de la construcción de un significado conjunto.


Manuel Morales Navarro es consultor asociado del CICAP-UCR con 30 años de experiencia en el diseño, conducción y gestión de procesos de formación y capacitación de personal, sector público y privado, enfocadas a diversos sectores: operativos, profesionales y gerenciales, con temáticas en: liderazgo, equipos de trabajo, formación de formadores, comunicación, gestión de la capacitación y otros.